15/09/12

Llegó el día para Sergio Maravilla Martínez. En medio de una celebración patriótica mexicana se verá de frente, por fin, con Julio César Chavez Jr, campeón invicto de los medianos del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). En el Thomas y Mack Center de Las Vegas, ante más de 20 mil personas (19.170 pagaron su entrada) tendrá la oportunidad de recuperar un cinturón que fuera suyo hasta fines de 2010. Renunció a ese título por un confuso acuerdo con José Sulaiman, presidente del CMB (el dirigente le dijo que “había que salvar al Consejo de la quiebra”) y desde entonces esperaba que Chávez, consagrado nuevo campeón tras vencer al alemán Sebastián Zbik, le diera la chance, como habían acordado.

Pero el enfrentamiento se demoró y Martínez se encargó de exigirlo a los cuatro vientos. Con provocaciones a su eventual rival y con reclamos al CMB. Desde el campamento del mexicano, con Julio César Chávez, el ex múltiple campeón, a la cabeza, se decía que Martínez no “convenía” como rival porque no tenía la atracción popular que garantizara un buen negocio. En realidad, no les “convenía” porque sabían que sería un adversario de riesgo . Y la idea se había afirmado con las victorias del quilmeño ante Kelly Pavlik (cuando ganó el título) y el espectacular nocaut que le provocó a Paul Williams en el segundo asalto.

Al final, el CMB cedió y le abrió las puertas a “la gran pelea”. Que para el boxeo argentino tiene la envergadura de aquellas de Carlos Monzón con el colombiano Rodrigo Valdez en los años 80. La llegada de cientos de argentinos lo certifica. Claro, serán amplia minoría ante la invasión de mexicanos que desde ayer inundaron los casinos de esta ciudad de los esplendores mundanos. Porque Las Vegas, que apenas detuvo su crecimiento edlilicio por la crisis internacional, es la capital mundial del boxeo, la sucesora de Nueva York, antigua Meca de la actividad.

Es favorito Martínez, que pesó En las apuestas, hasta la mañana de ayer, había que poner 20 dólares, por ejemplo, para ganar 10. En cambio, con Chavez, si se apostaban 10, el beneficio era de 14. La llegada de los mexicanos puede torcer la tendencia en las últimas horas. Pero Martínez, a los 37 años, es el favorito real. Es zurdo, tiene mejores recursos técnicos y mejoró la justeza de su pegada en los últimos tiempos. En su última presentación, en el Madison de Nueva York, le ganó por nocaut técnico en el 11° asalto al irlandés Matthew Mackin, tras una inteligente “demolición”. Sin embargo, los jurados tenían una visión “diferente” del desarrollo, tanto que dos de ellos llevaban parejo el puntaje hasta el comienzo del 10°. Y la señora Julie Lederman llegó a otorgarle cuatro de ventaja al británico en el 9°. Ese también tendrá que ser el llamado de atención para el combate de hoy. Al “negocio” le vendría mejor una victoria del mexicano. La Comisión de Boxeo del estado de Nevada no permite la designación de jueces ajenos a su jurisdicción. Y los organismos rectores del boxeo internacional aceptarnon la norma hace varios años. Sin embargo, el CMB consiguió incluir al conocido sudafricano Stanley Christodoulou (aquel árbitro de la legendaria pelea de Víctor Galíndez con Richie Kates, y también, muchos años después, del gran triunfo de Roña Castro ante John David Jackson, en México).

Esta vez el referí será Tony Weeks y los otros dos jurados, Adelaide Byrd y Dave Moretti, de Las Vegas. Martínez sabe que tiene que ganar por nocaut o por amplio margen para vencer a cualquier sospecha.

Se dice que a Chavez le cuesta dar el peso (ayer dio 71,667 kg.) y que pronto tendría que subir de categoría. Es más alto que Martínez (le lleva 6 centímetros) y se calcula que subirá al ring (el peso real tras las últimas ingestas) con 3 o 4 kilos más que su rival.

Está invicto en 48 peleas . Y por mucho que le hayan cuidado la carrera no se lo puede considerar un rival fácil. Tiene 11 años menos que Maravilla (72,120 kg.), y aunque no aporta la potencia de su padre es tenaz y vigoroso en la corta distancia. Llegó el día. Pasada la medianoche en la Argentina se dará el gran choque. Y Maravilla Martínez podrá terminar con su obsesión.

 

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