Impresiona el Patón Edgardo Bauza cuando habla de fútbol. Pero no por su figura de tipo alto, fibroso, con la pera prominente y la mirada profunda. Impresiona por la pasión desbordante que le provoca el tema. En todos los sentidos. Y se ve que es tan intensa su vocación que hasta parece ponerla en estado deliberativo: “No estoy satisfecho. Porque siento que me faltan cosas para aprender y tengo que dar más en mi profesión. Por momentos lo siento como una carga… No me conformo nunca. Si cuando puedo viajo a Europa, para ver los métodos de trabajo, pero especialmente para entender por qué el jugador cambia cuando llega allá. Es una obsesión que tengo. Y consulto con varios especialistas. Y la conclusión es que la transformación la da el medio en el que se desempeña, una vez que se adapta. Porque acá se trabaja bien, no tenemos nada que envidiar en eso. Pero el medio termina cambiándolos. Para bien, claro…
-En definitivas, te sentís más exitoso como técnico o como el jugador que fuiste? Porque dejaste una marca en Rosario Central. Por muchos años fuiste capitán, referente ¡y goleador! aunque jugabás de marcador central…
-Es cierto, yo quiero mucho a Rosario Central. Debuté a los 18 años y en tres etapas estuve en más de 10 temporadas. Y metí muchos goles. De cabeza, pero también con las piernas, jaja. Según una estadística europea estaba tercero entre los defensores más goleadores del mundo. Hasta que me pasó el español Ferando Hierro, porque de grande se fue a jugar a Oriente y metió varios. Pero el primero es el holandés Ronald Koeman que logró 193 en 533 partidos. Y el segundo es Daniel Passarella que hizo 99 en Argentina y llegó creo que a 141. Yo tengo 108 goles. Y si me pongo a pensar, son un montón. Jaja. Me fue fue bien como jugador. Pero gané más títulos como entrenador. Dos en Central, uno en Perú con el Sporting Cristal, seis con la Liga de Quito, este de San Lorenzo. Y fui dos veces campeón de América… Y sin contar los siete subcampeonatos en Copas Internacionales… En realidad, yo siempre me sentí técnico. Hasta cuando jugaba. Si me recibí a los 29 años, en Rosario, cuando todavía estaba en plena actividad. Primero estuve en las Inferiores de Central y arranqué en Primera en el 98… Y no paré más.
-Cómo te definís como entrenador…?
-Siento que soy otro en relación al que empezó. Creo que ahora no soy tan rígido con los esquemas, ni en la forma de juego que quiero para mis equipos. El fútbol es tan cambi ante que eso se puede modificar de acuerdo con los jugadores que tenés, los momentos, las circunstancias. Los técnicos son más importantes en la toma de decisiones que todas las otras cosas. No puedo definirme con una palabra. Creo que soy una mezcla de varios técnicos que tuve y que me marcaron. Uno fue Carlos Griguol, quien me hizo debutar en Primera. Otro fue Jorge Solari, que llevó a Barrnaquilla y tuve la suerte de trabajar un año y medio con él. Era un tipo todoterreno, atento a todo. Después estuve con Menotti y con Bilardo, que tienen dos formas de trabajo totalmente diferentes. Uno trabajaba en el campo con repeticiones de movimientos (Bilardo) y el otro tambián hacía trabajos de campo, no tan esquemáticos, pero tenía un poder de convencimiento que me sorprendía. Con el Flaco estuve en los cinco meses previos al Mundial del 82 y salí a último momento, y con Bilardo fui al Mundial 90 pero no jugué. Yo no tengo el poder de seducción de Menotti. Pero creo que me puedo sentar con un jugador con el plantel entero y lo que trato siempre es de convencerlos. Imponer una idea es mucho más difícil y lleva mucho tiempo. El tema del convencimiento es por lo que uno ve a diario y lo prolonga en el discurso cotidiano.
-¿De qué se trata el convencimiento? ¿De una línea de juego?
-De una línea de juego determinada. Cuando yo llego a un club trato de tener un diagnóstico futbolístico lo más cercano a la realidad. Desde ahí hay que empezar el trabajo. De San Lorenzo vi todos los partidos de la era Pizzi antes de llegar al club. Me pareció que era un equipo muy vertical, pero a mi criterio, muy débil defensivamente para jugar cosas importantes. Fueron campeones con pocos puntos. Los jugadores me decían “si hacíamos tres o cuatro goles más en los útlimos partidos sacábamos más ventaja”. Y yo les respondía, con tres o cuatro menos en tu arco, también. Se los marqué, se los mostré. Y trabajamos sobre eso. Muchos de los goles que les hicieron fueron porque estaban mal parados. Me miraban de reojo “¿Que viene a decir éste, si salimos campeones?” De a poquito se fueron acomodando. No hablamos de ser campeones de América, pero a niveles más altos no te pueden hacer goles tontos. Un equipo que quiere ser campeón tiene que ser sólido. Es mentira el dicho “que nos hagan 4 goles que nosotros hacemos 5”. Un equipo que no se defiende ben no puede ganar nada. Los jugadores se convencieron de eso. Y en la Copa Libertadores nos hicieron un solo gol de local.
-Entonces, la prioridad es defender bien…¿Y los goles?
-No, no es prioridad. Pero un equipo que quiere ganar algo se tiene que defender bien. Y hay distintas maneras de defenderte bien. El Barcelona lo hace con la posesión de la pelota pero cuando lo atacan equipos importantes, sufre. El Rel Madrid es diferente: defienden todos y a la hora de atacar son unos animales. Yo lo veo al Madrid y digo: este es un equipo completo.
-¡Justo el Real Madrid! Puede ser el rival de la final en el Mundial de Clubes. Sinceramente ¿crees que pueden dar el golpe?
-Es muy dificil. Si ellos mantienen el nivel que vienen mostrando seá muy dfícil. Pero, bueno, la ilusión está. Y hay que jugar con esa ilusión. Pero, igualmente, tenemos un partido que para mí es más importante que el del Real Madrid. Es la semifinal. Yo les digo a los dirigentes que nuestro partido es la semifinal. Nosotros estamos representando a San Lorenzo, al fútbol argentino, a la CONMEBOL, tenemos que llegar a la final. Vamos a jugar contra el campeón aricano. Un equipo argelino que seguramente será durísimo. No queremos que nos pase lo que les pasó al Inter de Porto Alegre o al Atlético Mineiro. Si llegás a la final y diste todo lo que pudiste, y perdiste con el Real Madrid, será un final digno.
-No habían arrancado bien la Copa…
–Al principio me costó encontrar el equipo. En el primer partido, en Río de Janeiro jugams con tres volantes pero yo tenía claro que teníamos que jugar 4-4-1-1…
-Un poqito conservador…
-Fue conservador y me di cuenta. Por eso terminé poniendo el mismo esquema pero con Piatti por izquierda y Villalba por derecha. Tenía buena posesión con el doble cinco (Ortigoza y Mercier), el Pipi suelto y un punta. Tardamos seis o siete partidos en acomodarnos.¨-Al
-No te gustaba tanto Romagnoli, no lo ponías de titular…
-El problema era encontrarle el lugar. El no puede jugar de enganche porque no es el de antes. Ahora se acomoda mejor por la izquierda, gambetea, desborda. Y es muy útil para el equipo. Quiere estar en Marruecos y se va a poner bien para llegar… Es muy importante su presencia para el plantel.
-Pero qué le paso al equipo después de ganar la Copa. ¿Se relajó más de la cuenta?
-Algo de relajación hubo. Y eso me enojó mucho. Pero el equipo perdió fuerza ofensiva con las idas de Piatti y Correa. Enre los dos hacían 25 goles Si uno agarra la lista de los goleadores de los últimos diez años aparecen siempre los mismos. De Piatti me decían “es pecho frío, se va del partido”. Pero a la hora de jugar hacía pin, pin, pin y gol. Siempre definía bárbaro. Angelito, sin ser tanto gol, provocaba faltas, penales, centro atrás para que la empujen. Y perdimos cuando se fueron porque Verón, Villalba y Romagnoli no son goleadores…
-¿Y Blandi? ¿Y Cauteruccio? Ellos son goleadores…
-Cuando jugamos con dos puntas no funcionó. Cauteruccio viene de una lesión importante y no está en su mejor nivel. Blandi perdió el puesto y, por ahí, se vino un poco abajo.
-¿Vas a seguir en San Lorenzo en 2015?
-Estamos conversando la renovación. Y nos vamos a poner de acuerdo… Pero vamos a necesitar tres o cuatro refuerzos importantes.

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